Inteligencia emocional y productividad
La inteligencia emocional influye de manera directa en la productividad de una empresa.
El entorno laboral ya no tiene por qué seguir estando en la oscuridad, en relación a los factores que conducen a un buen rendimiento.
Años de investigación en el campo neurológico y estudios específicos centrados en los factores que contribuyen al éxito en el trabajo, permiten dar un salto cualitativo importante respecto al conocimiento de la inteligencia humana.
La información cuantificable sobre el rendimiento en infinidad de sectores y organizaciones, es hoy un cuerpo de estudio denominado inteligencia emocional.
Estos estudios han identificado y dado nombre a esos «intangibles» que predicen el éxito en el trabajo.
La inteligencia emocional explica por qué a pesar de tener la misma capacidad intelectual, formación o experiencia, algunas personas destacan, mientras que otras del mismo calibre intelectual se quedan rezagadas.
Una y otra vez escuchamos y contamos historias sobre personas intelectualmente brillantes, de gran experiencia y formación académica, que no siempre resultaron ser los líderes más capacitados.
En ocasiones es incluso peor.
Estos proveedores de conocimientos crearon desastres emocionales entre sus seguidores y los condenaron a vivir una vida laboral de baja creatividad, mínimo de entusiasmo, productividad deficiente e incluso temor.
La respuesta corporativa fue «envíalos a una clase de formación».
Las sesiones de «formación» casi siempre quedaban cortas, ya que no estaban diseñadas para llegar a la raíz del problema.
Por otro lado, la formación se diseñaba de manera genérica y no iba dirigida a remediar los resultados negativos del individuo.
Ya no es un «accidente» el hecho de que encontremos, una y otra vez, determinadas competencias en los profesionales de alto rendimiento. Muchas de ellas existen en profesionales de alto rendimiento de todos los niveles, desde el sector comercial hasta el sector ejecutivo.
Hoy, ya no se discuten las «destrezas blandas» no cuantificables.
Por el contrario, nosotros como formadores y entrenadores, tenemos que encontrar la forma de estimular y desarrollar esos talentos identificados por los expertos, que han sido etiquetados como inteligencia emocional.
Inteligencia emocional y productividad



